dijous, 20 de juliol de 2017

La Atlántida a nuestros pies

No podemos seguir publicando que los Requesens llegaron a Molins de Rei (Rubricata) en el siglo XV de la mano de Galceran de Requesens, pues está suficientemente documentado que en el siglo IX los Requesens defendían sus tierras de los clérigos católicos del rey franco Carlomagno que las querían tomar con su obispo de Barcelona a la cabeza. Al cabo de decenas de años de lucha y guerra civil, gracias al Concilio del año 878 celebrado en Troyes (Francia), el  obispo católico de Barcelona Frodoi se apropió de los Camps de Santa Eulalia que habían sido propiedad de los Requesens. En los documentos de la época no se menciona a los Requesens, su nombre era Recosindo el godo. Los Recosindo (Requesindo, Recesvinto) habían sido reyes godos, jefes de la iglesia cristiana arriana.


A pesar del famoso Lluis de Requesens, héroe de la batalla de Lepanto y célebre gobernador de los Países Bajos, los Requesens están poco y mal estudiados. Siguiendo su hilo uno llega a descubrir hechos inimaginables, como es el caso de la Virreina de Nápoles Isabel de Requesens que resulta ser la famosa Gioconda o Mona Lisa (Bonita Elisa) pintada por Leonardo Da Vinci. Los Requesens eran también los Príncipes de la Pantelaria, que aunque pueda parecer algo muy fino no tendría más importancia si en dicha isla no hubiera la ciudad de Gadir. Gracias a saber de la existencia de la ciudad de Gadir, tirando del hilo he encontrado la Atlántida.


Vayamos por partes, hasta ahora nadie había encontrado la Atlántida porque la buscaban en el lugar equivocado. La situaban en la costa atlántica, pasado el estrecho de Gibraltar (Columnas de Hércules), algunos incluso la han llegado a buscar en el continente americano, nada más lejos de la realidad. Platón sitúa la Atlántida a partir de las Columnas de Hércules que se encuentran en Gadir (Italia) y no en Cádiz (España). Gadir es una ciudad de la isla de la Pantelaria que se encuentra entre la isla de Sicilia y Túnez, emplazamiento de las auténticas Columnas de Hércules, el verdadero paso de entrada a la Atlántida. El territorio de los atlantes por su parte africana empezaría en Túnez y recorrería toda la cordillera de las montañas del Atlas. Por el costado europeo empezaría en Sicilia y recorrería la costa de la península italiana y la ibérica separadas por el rio Rhone (Francia). Gracias a la ciudad de Gadir es fácil deducir el territorio de los Atlantes, pero ¿dónde se encuentra la mítica ciudad destruida capital de la Atlántida?

Platón nos ofrece unas buenas pistas para reducir el posible espacio de búsqueda, por una parte explica que los sacerdotes egipcios decían que la ciudad de la Atlántida se encontraba en otro continente (gran isla como Libia i Siria) diferente al africano, por lo que la Atlántida sólo puede estar en la parte del continente europeo dominado por los atlantes. La ciudad de la Atlántida estaría frente a la cordillera del Atlas africano, donde hay dos grandes penínsulas europeas, la península ibérica y la italiana, cada una en un extremo. En otro fragmento Platón narra que los Atlantes ampliaron sus dominios por Europa hasta la costa italiana y por África hasta más allá de Egipto. Es fácil concluir que si los Atlantes se extendieron por Italia es porque originalmente venían de otro sitio que no era Italia. En tal caso no puede tratarse de ninguna otra península que la que nos queda, la ibérica.

Platón también nos habla de que en la Atlántida estableció su residencia el rey del mar Poseidón (según la mitología griega o Neptuno según la romana) donde habría el primer templo de Poseidón de la historia de la humanidad. El único templo de Poseidón conocido en la península Ibérica es el templo de Poseidón/Neptuno de Rubricata. Rubricata (Molins de Rei) es la primera ciudad conocida en la Barcelona de los iberos situada al lado del rio Llobregat (Rubricatus). Según el Diccionario Infernal, Poseidón tiene su equivalente en la mitología romana en el dios Neptuno y en el mundo cristiano es representado por el arcángel San Miguel. El templo de Poseidón de la Atlántida, llamado Neptuno en tiempos de los romanos de Rubricata, podría ser la actual iglesia de Sant Miquel Arcángel de Molins de Rei, y el antiguo Palacio de la mítica Atlántida podría encontrarse debajo del actual Palau Imperial dels Requesens de Molins de Rei. En este palacio es donde Carlos I fue proclamado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico el año 1519, celebrándolo con los Caballeros de la Orden del Toisón de Oro el dia 30 de noviembre, fiesta de San Andrés patrón de la Orden.

El templo del dios del mar Poseidón se encontraba frente al mar porque hace miles de años los barcos navegaban por la llamada Ria Rubricata, cuando el agua salada del mar llegaba hasta más allá de Molins de Rei. Platón también describe el sistema defensivo con una primera línea situada en la costa de aquel tiempo a la altura de Sant Boi de Llobregat y Cornellá, por donde se accedía a un canal de unos 9 Km que llevaba al antiguo puerto de Pallejá (Palaiano en griego significa puerto antiguo) donde se encontraba el segundo anillo defensivo, el tercer anillo estaba formado por un canal salado marítimo que hoy en día podría ser el antiguo Regomir de agua dulce (actual canal de la Infanta Carlota), y el último obstáculo seria un canal de agua dulce que bien podría estar mantenido por el agua de la riera de Sant Bartomeu a su paso por la muralla, hoy en día fachada del Palau Imperial dels Requesens. Si el señor del Palau de la Atlántida era el señor de Gadir en la isla de la Pantelaria y al cabo de más de 10.000 el señor del Palau de Molins de Rei era el Príncipe de la Pantelaria, vendria a significar que con el paso de los años las cosas cambian pero no tanto, más bien siguen un mismo patrón. Si hoy en día Barcelona es uno de puertos más importantes del Mediterráneo, porque deberíamos pensar que no era así hace más de 10.000 años.

Platón escribe maravillas de los Atlantes y del rico, productivo y regado territorio donde vivían. Ya sabemos dónde encontrar la primera civilización de la humanidad, la más avanzada, de la que cuentan que desapareció en una sola noche bajo las aguas de un tsunami descomunal. El lodo del río Llobregat y sus crecidas, puede haber preservado los restos de las ruinas de la ciudad de Rubricata, y debajo, bajo los restos del tsunami, probablemente podríamos encontrar la mítica ciudad perdida de la Atlántida. Menos dinero para estudiar cada piedra de la muralla de la Barcelona romana y más por los estudios de los íberos del Llobregat. Va siendo hora que el ayuntamiento, instituciones, arqueólogos y científicos empiecen a trabajar en serio sobre el estudio de los verdaderos orígenes de los ibéricos que podrían ser a la vez la cuna de la primera civilización conocida de la humanidad. Muchos estudiosos y catedráticos de la escritura romana, griega y egipcia, pero ¿cuánto hemos invertido en investigar y entender nuestra ancestral escritura ibérica?

Incluso escriben que los iberos eran rudos y bárbaros sin civilizar. Lo que es seguro es que no nos civilizaron los romanos, todo lo contrario, ellos fueron los destructores de Rubricata. Con las piedras de sus ruinas los romanos construyeron la Barcelona de la muralla romana para defenderse de nosotros, no para defendernos a nosotros. Y aún seguimos viviendo así en el Baix Llobregat porque a pesar de tener la mitad de la población de la ciudad de Barcelona ​​no disponemos de la mitad de universidades, hospitales o museos y nuestra intercomunicación con transporte público es un imposible, más bien vendriamos a ser el vertedero industrial de la ciudad, lo bonito y limpio para ellos. Nuestro poblado ibérico más antiguo en Santa Creu d’Olorda (primera catedral cristiana de Barcelona) ha desaparecido al precio de su peso en sacos de cemento. El Consell Comarcal del Baix Llobregat no dispone de presupuesto ni poder de decisión para ello, lo que resulta ser un expolio total. Barcelona nos roba. Un solo fragmento de todos los restos del mosaico del templo de Neptuno que se conservan, se exhibe en el MAC de Barcelona con el rótulo explicativo de "Baños romanos". Basta de la Barcelona romana, Vivan los Rubricatos (rojos, púnicos), la gente de la Terra Rubra!


Josep Barba Raventós

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